Mallorca, la isla de los arquitectos del padbol

El padbol es, posiblemente, el deporte más novedoso y atractivo del momento. Nació en Argentina en el año 2008, cuando Gustavo Miguens imaginó perfeccionar el fútbol-tenis, lo dotó de reglas simples y comenzó el camino para desarrollarlo en todo mundo. Y aunque hoy se juega a padbol en más de 20 países, España se ha convertido en el brazo fuerte de esta modalidad deportiva.

Miguens inventó el juego y puso las reglas, pero… ¿y la táctica? ¿y la técnica? Quizás eso fuera lo fundamental para el buen desarrollo de este deporte, para llegar arriba, para ser los mejores. Y ahí es donde destaca, sin competencia alguna, la isla de Mallorca.

Los mallorquines han conseguido acumular todos los títulos disputados: campeones del mundo, de Europa y de España. Son la élite del padbol. Ellos han creado la estrategia de juego con la que hoy quieren competir todos los jugadores.

Tras muchas horas de juego y dedicación, Mallorca ha sido el lugar en el que se ha forjado la estructura del padbol. A fuerza de muchas horas de entrenamiento y dedicación se fue creando una base de juego que iría extendiéndose por todo el panorama internacional torneo a torneo.

Mallorquín es Juan Alberto Ramón, el mejor jugador de todos los tiempos. Mallorquín es Juanmi Hernández, su infalible aliado, que cuenta con el mayor palmarés del mundo. Y mallorquines son también sus perfectos adversarios y compañeros de viaje, Pep Suau y Miguel Barceló. Su forma de jugar ha creado escuela en toda la familia padbolera a base de victorias, exhibiciones y formación.

Llevan demostrando su técnica casi perfecta en cada uno de los campeonatos, y lo han vuelto a hacer en el último campeonato del Iberian Padbol Tour, dónde se han dado cita las mejores parejas del mundo en todas sus categorías.

En este torneo volvimos a ver una final vibrante disputada entre los jugadores de más alto nivel. Los cuatro de la isla balear. A un lado de la pista Juanal y Aquiles. Al otro, Pep Suau y Miguel Barceló. Sea como fuere, una vez más, Mallorca iba a llevarse el trofeo a casa.

Y de esta forma, la isla sigue escribiendo páginas en la historia del padbol a nivel mundial, campeonato tras campeonato, victoria tras victoria, como Roma es para el arte, como los Beatles para la música o como Cervantes para la literatura.

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